Principiantes · 8 min de lectura
Cómo construir una cartera diversificada
Diversificar no es tener muchos activos: es tener activos que no caen a la vez. Guía práctica para repartir el riesgo con criterio.
«La diversificación es la única comida gratis en los mercados.»
Qué es diversificar de verdad
Comprar diez acciones tecnológicas no es diversificar: es concentrarse en un sector con diez nombres distintos. La diversificación real combina activos cuyo comportamiento no está correlacionado.
En la plataforma tienes seis clases de activos —criptomonedas, divisas, índices, metales, materias primas y acciones— precisamente para poder repartir riesgo entre motores económicos distintos.
Un reparto de referencia
Un esquema habitual para perfiles moderados: 50% índices y acciones de calidad, 20% metales y materias primas como cobertura, 20% divisas o posiciones tácticas, y 10% criptoactivos de alta convicción.
No es una recomendación personalizada: es un punto de partida para que definas tu propio reparto en función de tu horizonte y tu tolerancia a la volatilidad.
Rebalancear, la disciplina que casi nadie aplica
Cada trimestre, devuelve la cartera a sus porcentajes objetivo. Eso te obliga mecánicamente a vender lo que más subió y comprar lo que quedó rezagado: comprar barato y vender caro, sin depender del criterio del día.
Rebalancear también controla el riesgo: evita que una posición ganadora acabe siendo el 60% de tu capital sin que lo hayas decidido.
Puntos clave
- Diversificar es reducir correlación, no acumular posiciones.
- Define porcentajes objetivo antes de invertir, no después.
- Rebalancea de forma periódica y mecánica.
Pon en práctica lo aprendido con mercados en vivo.
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